La devoción a María Santísima es una constante en nuestro Instituto y, por ello, celebramos gozosos a nuestra Madre de Luján.

“El día en que fue celebrada la primera Misa en la casa de la nueva obra, escuché consagrar un nuevo lugar al culto de María Santísima, comencé a sentirme invadida por una gran alegría” (Mm III, 33-34)

Como familia canossiana te invitamos a sentir la misma alegría de Magdalena celebrando a nuestra Reina del cielo.

A continuación ofrecemos un triduo de oración a Nuestra Señora de Luján, Patrona de Argentina y de nuestra Provincia Religiosa Canossiana.

 

TRIDUO DE ORACIÓN A María Santísima, Nuestra Señora de Luján

“He elegido y santificado este lugar para que en él permanezca mi nombre para siempre y estén fijos en él mis ojos y mi corazón”. Aleluya.

 

Día 1

María elige quedarse con nosotros.

“Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre. (…) Mujer aquí tienes a tu hijo” –Juan 19,25-27 –

Antonio Farías Sáa, era un hacendado radicado en Sumampa (Santiago del Estero) que quería colocar en su estancia una capilla para la Virgen. Este hombre le pidió a un amigo que vivía en

Brasil que le enviara una imagen que representara la Inmaculada Concepción de María. El amigo le envió dos, la que le había encargado y otra de la Virgen con el Niño Jesús. Cuando llegaron, fueron colocadas en una carreta y partieron en una caravana rumbo a Sumampa.

La caravana se detuvo a orillas del río Luján a 67 kilómetros de Buenos Aires, en una hacienda, conocida como la estancia de Rosendo. Al llegar el otro día los carreteros iban a proseguir con el viaje, pero la carreta que llevaba la imagen no se movía, intentaron de todas las formas posibles que caminara, bajaron la mercadería, colocaron más bueyes, pero todo fue inútil, las dos imágenes estaban en el fondo de la carreta en dos pequeños cajones.

Los carreteros retiraron una imagen y no se movió, la subieron y bajaron la otra, y la carreta marcho normalmente. En ese instante los hombres comprendieron que estaba ocurriendo algo milagroso. Al ver que la Virgen no quería marcharse se dirigieron a la casa más cercana, la de don Rosendo.

La familia se emocionó al ver la imagen y la colocaron el su casa, la noticia corrió por toda la región, y se enteraron hasta en Buenos Aires. Las personas empezaron a viajar al lugar, entonces don Rosendo construyó una pequeña capilla, entre los pajonales de la pampa, en este lugar permaneció la virgencita desde 1630 hasta 1674.

Fuente: https://www.ewtn.com/spanish/Maria/luj%C3%A1n.htm

Petición (Aquí se pide la gracia que se desea alcanzar)

Avemaría

Oración

Señor, mira con bondad la fidelidad de  tu  pueblo y concédenos que, por los méritos e intercesión de la Santísima Virgen María, obtengamos los dones de tu gracia en la vida presente y la salvación eterna en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Día 2

María nos busca sin descanso.

Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» -Lc. 2, 41-52-

La Sabiduría Divina se valió de la sencillez de un pobre indio llamado Diego, para promover los cultos que se dan a su Divina Madre en Guadalupe; así también quiso valerse de un esclavo humilde llamado Manuel, para propagar las maravillas de nuestra Madre de Luján.

Su inocente simplicidad era tal que algunas veces trataba a la Virgen con mucha familiaridad. Fue el caso que, habiéndose hecho ya el pequeño oratorio contiguo a la casa de Ana de Matos, y estando ya colocada en su nicho la Imagen, reparó el negro Manuel que algunas noches faltaba del nicho, y por la mañana la encontraba ya en él, pero llena de rocío muchas veces y otras con el manto llenos de abrojos y cadillos, y por las fimbrias polvo y algo de barro, y en estas ocasiones le decía: “Señora mía, ¿qué necesidad tenéis Vos de salir de casa para remediar cualesquiera necesidad siendo tan poderosa? ¿Y, cómo Vos sois tan amiga de los pecadores, que salís en busca de ellos, cuando véis que os tratan mal?”

Fuente: https://forosdelavirgen.org/25579/el-negro-manuel-custodia-de-la-virgen-de-lujan/

Petición (Aquí se pide la gracia que se desea alcanzar)

Avemaría

Oración

Señor, mira con bondad la fidelidad de  tu  pueblo y concédenos que, por los méritos e intercesión de la Santísima Virgen María, obtengamos los dones de tu gracia en la vida presente y la salvación eterna en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Día 3

María, Dueña de nuestros corazones.

“Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios con ellos, será su Dios”. –Apoc. 21, 1-5-

Doña Ana de Matos, cuando llevó la Santa Imagen a su casa, no compró ni trató de la venta del esclavo, porque el esclavo ya estaba dado en dote a una nieta de Filiano. Como el negro nunca tuvo escritura legal, y su entrega a la Virgen fue una prestación amistosa, muy bien a su debido tiempo se creyó oportuno darlo en dote de casamiento a esta nieta de Filiano. El negro Manuel, por su propia cuenta, siguió a la Santa Imagen, considerándose esclavo propio de la Virgen, y no de los herederos de Rosendo. Las palabras de Maqueda dan a entender que el negro pensó esta resolución, y que no fue precipitada, y que siguió a la Santa Imagen, convencido de cumplir una misión que en lejano día se le encargara. Es probable que las traslocaciones de la Imagen lo confirmaran más en su propósito. La posición del negro Manuel no agradó de inmediato a los herederos de Rosendo, quienes lo reclamaron. Así se pasa el año 1672 y parte de 1673, en idas y venidas. Intervino un litigio algo prolongado. El maestro Oramas era el administrador de los bienes de la familia Rosendo. Doña Ana de Matos puso fin al pleito, dando una suma de $100, saldando las deudas del litigio, y comprando el pueblo al negro Manuel en la suma de $250. En todos estos momentos, sobre todo en el litigio, el negro Manuel no hacía más que decir: “Yo soy de la Virgen no más; el conductor de las Santas imágenes, Andrea Juan me dijo varias veces antes de morir, en la casa de Rosendo en Buenos Aires, que yo era de la Virgen, y que no tenía otro amo a quien servir más que a la Virgen Santísima.”

Por fin, el negrito Manuel, con barba larga a manera de ermitaño, continuó al servicio de la gran Señora hasta la ancianidad decrépita. Hallándose en la última enfermedad dijo un día a los presentes: “Mi Ama, la Santísima Virgen, me ha revelado que he de morir un viernes y que al sábado siguiente me llevará a la Gloria”. En efecto, así sucedió.

Fuente: https://forosdelavirgen.org/25579/el-negro-manuel-custodia-de-la-virgen-de-lujan/

Petición (Aquí se pide la gracia que se desea alcanzar)

Avemaría

Oración

Señor, mira con bondad la fidelidad de  tu  pueblo y concédenos que, por los méritos e intercesión de la Santísima Virgen María, obtengamos los dones de tu gracia en la vida presente y la salvación eterna en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

ORACION A NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN

(Para todos los días)

Virgen de Luján, Madre de los pobres y de los humildes, de los que sufren y esperan. Madre buena que serenas nuestros corazones y nos hablas de tu Hijo en el corazón.

Hoy nos ponemos en tu presencia, recordando las palabras de Jesús que dicen: «He aquí tu Madre»; y así te sentimos, María como nuestra Madre y nuestra Señora. Sólo te pedimos que nos mires y nos escuches.

Tenemos muchas cosas que decirte, muchas penas que contarte, muchas gracias que pedirte. Por nosotros, por nuestras familias, por nuestros países, por nuestra Iglesia.
Somos jóvenes y adultos, hombres y mujeres que desean vivir en este mundo con el corazón puesto en Dios, como Tu Hijo nos pide.

Aprovechando el tiempo que nos ha sido dado, queremos vivir con fidelidad serena, fuerte y humilde. Tenemos dentro nuestro la señal de  fuego del Espíritu Santo y somos enviados para anunciar a todos la Buena Noticia del Reino: el amor del Padre.

Advertimos los desafíos que este mundo nos presenta. Y ponemos en tu corazón nuestras angustias, nuestra esperanza, nuestros dolores y nuestras alegrías.

Danos un gran espíritu contemplativo para comprender la pobreza de los hombres y el dolor de los pueblos, una gran disponibilidad a acoger la Palabra de Dios y a llevarla a la práctica, una serena fortaleza para abrazar la Cruz y una capacidad llena de alegría en el empeño al servicio de nuestros hermanos.

Queremos amar intensamente a la Iglesia y vivir en comunión profunda con nuestros Pastores. Que seamos orantes y misioneros. Que sepamos acoger la Palabra de Dios y contemplarla, llevarla a la práctica y comunicarla con el fuego del Espíritu.

Danos la fuerza para que no tengamos miedo de la Cruz ni del martirio. Qué sólo vivamos con la alegría de la santidad. Y danos la gracia de tener un corazón puro para hacer a un lado nuestros propios deseos y solo decir como lo hiciste tú: ¡Hágase en mí según tu palabra!

¡Amén!

 

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