El mes de noviembre en Argentina lo dedicamos a María Santísima. Desde el 7 de noviembre al 7 de diciembre, Vísperas de la solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Durante el año, la Iglesia dedica todo un mes a María, en su honor; en muchos lugares tiene lugar durante el mes de mayo y en otros, como en nuestro caso, en el mes de noviembre.

Debemos darle un lugar especial a María no porque sea una tradición de larga data en la Iglesia o por las gracias especiales que se pueden obtener, sino porque María es nuestra Madre, la madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros, intercediendo incluso en los asuntos más pequeños.

Por eso se merece todo un mes en su honor. Esto es:  un mes para contemplar su vida y aprender de sus virtudes, un mes para estar cerca de Ella y dejar que nos muestre a Jesús, un mes para consolar su Corazón traspasado tantas veces por la espada de la indiferencia, de la crueldad, del pecado, de la división, de la guerra…

“Sean escudo y defensa de su afligido Corazón” nos invita Santa Magdalena de Canossa.

Y nos comparte que en su camino de fe recurrió al Corazón de la Virgen como refugio seguro: “poco a poco decidí también esta vez ponerme a servir de verdad y buscarlo a Dios Solo; y me puse en el Corazón de María” (Mm. XIV, 64.66)

Ofrezcamos a María las flores de nuestra oración, de nuestros pequeños o grandes ofrecimientos cotidianos, de nuestros corazones filiales y meditemos con fe su vida de mujer sencilla, alegre, fecunda.