Una visita especial en un año especial

“Un día son como mil años…” (2° Pe. 3, 8)

El lunes 9 de junio llegó a nuestra Comunidad Canossiana de Los Hornos la visita que todos estábamos esperando desde hace tiempo, la Madre Canossiana Albertina Luiz Santos, Consejera General. Todos la recibimos con mucha alegría y cariño, y digo todos porque docentes, alumnos y familias estuvieron presentes de una u otra manera viviendo este acontecimiento que ha dejado huellas entre nosotros. La hna Albertina vino para compartir con toda la comunidad educativa tres intensos días llenos de bendiciones y nuevas luces para el camino que Dios nos invita a recorrer juntos.

Comenzamos la así llamada visita canónica en un primer encuentro comunitario para escucharnos desde el corazón atento y compartir entre nosotras, las hermanas, cómo ser decididamente “Mujeres de la Palabra… Mujeres de Esperanza”. Fue un momento muy rico y profundo en el que quedaron resonando las palabras que Albertina nos regaló: “Estoy aquí con ustedes y para ustedes…”

Al otro día nos esperaba una agradable sorpresa preparada por los docentes y alumnos del turno mañana, representando los primeros días de nuestra escuela, allá por 1950. Fue emocionante escuchar que, como hace 75 años, coincidía la visita de una Consejera General que por aquel entonces fue la Madre Elisa Merlo y que hoy día era la Madre Albertina… Imaginábamos a aquellas Canossianas como verdaderas peregrinas de esperanza, abriendo por primera vez la pequeña escuela del barrio de Los Hornos. Entre sus manos, unas pocas cosas y muchas dificultades propias de los humildes comienzos, pero la mirada fija en el Cielo, encomendadas a la bondad y providencia divinas, y gran entusiasmo para animar los primeros pasos de esta escuela en la que hoy cosechamos frutos abundantes y duraderos…

Por la tarde vivimos un hermoso momento en el que los chicos de 6to año le hicieron a la Madre Albertina muchas preguntas a las que respondió una por una, con un corazón abierto, entusiasta y enamorado del Señor Jesús y la misión de hacerlo conocer y amar por el mundo entero. Los niños nos ayudaron a entender que mientras Magdalena de Canossa comenzaba el Instituto de las Hijas de la Caridad en 1808 en Verona (Italia), por nuestros pagos se empezaban a escuchar los primeros gritos de libertad que nos llevarían hacia la Revolución de mayo de 1810. Un candombe sonaba de fondo para que el pueblo (alumnos de 3r año) saliera a festejar a la calle, ritmo que resonó muy familiar a la Madre Albertina, regalándonos un rostro iluminado por la alegre sorpresa.

Luego la acompañamos a visitar el Centro de Formación Profesional N° 406, en el que jóvenes y adultos compartieron sus trayectorias de preparación profesional para el mundo laboral, obra de promoción humana que la Madre Albertina apreció mucho y nos animó a seguir intensificando siempre más, compartiéndonos experiencias de otros centros de formación profesional del mundo canossiano.

Fue poco el tiempo que la Madre Albertina estuvo con nosotros, apenas tres días, pero… “Un día son como mil años…” cuando los vivimos con fe y esperanza, sabiendo que el Señor Jesús está en medio nuestro, sobre todo a través de la presencia de nuestras hermanas que nos acompañan en el camino de fidelidad a nuestra vocación.

Gracias Madre Albertina por tu paso entre nosotros, por traernos nuevas luces para vivir con mucha alegría el Carisma Canossiano y animarnos a “ser más, dar más y arriesgar más” … Quedará para siempre en la memoria del corazón estos días compartidos contigo, querida hermana y entrañable amiga de todos.

Los Hornos, 9/7/2025