Voluntariado Canossiano 2025

Mi nombre es Liliana Asamé, vivo en La Plata, Argentina y junto a mi marido Guillermo Cardoso participamos hace 10 años del voluntariado canossiano en Encarnación, Paraguay.

La experiencia del voluntariado es extraordinaria. Más allá de que en todos lados encontramos pobres a quienes servir, estos 7 días son un privilegio –don y tarea-, que te ayudan a redimensionar la vida entera, poniendo de manifiesto lo que realmente importa. Creyentes y no creyentes encontramos en el servicio la manera más sublime de que nuestros hermanos descubran la dignidad de hijos de Dios, olvidada por la pobreza en la que viven, muchas veces de generación en generación.

Nuestra tarea en 7 días es muy pequeña: jugar, cantar, peinar a los niños y niñas que cada año nos esperan cariñosamente. También se visita a las familias bendiciendo sus hogares. Se asisten a enfermos y se ayuda a las familias en diversas reparaciones de sus hogares.     El grupo de voluntarios se forma con personas de buena voluntad que contactan a las Madres y/o a los mismos voluntarios. Este año participamos 51 voluntarios además de la Madre Jorgelina Sancho, la novicia Luz y la postulante Milagros. Prepararon todo para recibirnos las Madres de las dos comunidades de Encarnación, junto a docentes y laicos que allí viven y trabajan.

Toda la experiencia fue sostenida con la oración y ofrecimientos de muchas comunidades y personas:  pudimos palpar la presencia de Dios en el día a día, a través de una convivencia serena, servicial y alegre.

Me animo a invitar a quienes lean esta publicación, a no dejar pasar la oportunidad de experimentar el voluntariado canossiano. Les aseguro que van con ganas de dar y vuelven con el alma y el corazón repleto de todo lo que se recibe. Se vuelve con fuerza y vitalidad para seguir adelante en el servicio, para gloria de Dios y el bien de los pobres, para hacer conocer y amar a Jesús. María, Virgen Dolorosa los bendiga y acompañe siempre.

 Con cariño Lili