Una visita especial, llamada “canónica”

Entre los días 7 y 10 de junio 2025 tuve el regalo de hacer una “visita especial” al Hospital Italiano de La Plata, lugar significativo para mí y para  todas las Canossianas, porque es allí donde vivimos en comunidad al servicio de la misión que nos ha sido confiada: “Cuidar la vida y consolar en el sufrimiento”, una doble tarea que entrecruza la dimensión profesional -como enfermeras al cuidado de la salud- y la dimensión pastoral -a través del acompañamiento y la escucha en el momento del sufrimiento.

Y digo que la visita fue especial, porque además de ser un re-encuentro, es una visita que se llama “canónica”. ¿De qué se trata? Es una visita “oficial” que los Superiores Mayores a nivel internacional de las congregaciones hacen a sus comunidades religiosas, con el objetivo de ayudar y animar a caminar en fidelidad a la misión, visión y valores propia de la congregación. Siendo una visita oficial, tiene aspectos formales, sin que por ello disminuya el carácter fraterno, la experiencia de acompañamiento, la escucha y el diálogo de las hermanas y las personas con quienes comparten la misión, a fin de favorecer el crecimiento de todos los miembros. 

Nuestra Congregación Canossiana, fundada en Verona (Italia), tiene 217 años; las hermanas somos casi 2.000 y las comunidades están presentes en 32 países de los 5 continentes. Desde agosto del 2022 y hasta el 2028, formo parte del Consejo General, que es el equipo encargado de hacer las visitas canónicas en todos los países durante los 6 años de servicio. En este tiempo hemos visitado 52 comunidades de Italia, 20 en Filipinas, 2 en Japón, 11 en Hong Kong, 9 en Indonesia, 7 en Singapur y 4 en Malasia, llegando el turno ahora a las 11 comunidades de Argentina y 2 en Paraguay.

El Consejo General, que tiene su sede en Roma, es de carácter internacional, representando cada una de nosotras un continente: madre Sandra Maggiolo (Superiora General) de Italia (Europa), madre Josemay Keelath (Vicaria General) de India (Asia), y tres Consejeras Generales: m. Melissa Dywer de Australia (Oceanía), m. Albertina Luiz Dos Santos de Santo  Tomé y Príncipe (África) y yo, representando a América.   

 

Entrelazando vida canossiana y hospital

A los 23 años consagré mi vida a Dios y a los 27 ingresé a la comunidad del Hospital Italiano. Siempre me gustó decir que el hospital fue para mí una “escuela de vida”: llegué como religiosa joven, trabajé en diferentes servicios, mientras iba creciendo e integrando aquello que la “vida enseña” a través de las relaciones humanas: la atención del enfermo, los diálogos con los pacientes y sus familias, el contacto con los diversos equipos de salud. Un poco más tarde asumí roles de gestión en el Hospital y fui superiora de la comunidad. Después fui convocada para ser Superiora Provincial para las comunidades de Argentina-Paraguay. Fueron años hermosos, de grandes desafíos y crecimiento personal.

Hoy me tocó volver al Hospital desde otro lugar, enriquecida por haber visto otras experiencias en diferentes países. Durante la visita canónica en el Hospital me reuní con las hermanas de la comunidad, con el capellán p. Jorge Masuelli, con el párroco de San Cayetano padre Mariano Salvador, y con el equipo de Supervisión de Enfermería. Recorrí el Hospital y conocí la Unidad de la Terapia Intensiva de Tercer Nivel en City Bell.  Junto a la Madre General, Sandra Maggiolo, a la Madre Provincial, María Jose Dahn, y a la superiora de la comunidad m. Andrea Roblero, tuvimos un encuentro con el Dr Roberto Martinez, Director General del Hospital y con Virginia Mainetti, Directora de Docencia e Investigación, valorando la historia, el presente, comprometiéndonos a proyectar juntos el futuro, consolidando siempre más los vínculos entre las dos preciosas Instituciones: el Instituto Canossiano con sus 217 años de vida y el Hospital Italiano con sus 136 años, en esta reciprocidad en la que compartimos valores  como la solidaridad, el profesionalismo, la honestidad, el respeto y la espiritualidad.

De corazón…

Para terminar, me gustaría expresar la emoción con la cual viví esta hermosa experiencia, que para mí fue doble: sentirme en casa y venir como Visitadora. Quiera Dios, que esta visita “amiga y canónica” dé frutos de bien, para la salud de la comunidad platense y de todo el país y seamos nosotros instrumentos al servicio de la vida, del consuelo y de la humanización, revitalizando el proyecto de colaboración institucional, construyendo un futuro de esperanza para todos los que se relacionen con el Hospital.

 

Mariana Litmanovich
Consejera General